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Publicado el 9 Enero, 2017 | por Ruda

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NUCLEOX/ EJERCICIO CON IDEAL

Entrenamientos funcionales, preocupación físico-mental, motivación y camaradería son algunas de las palabras que bien pueden describir el ambiente en el Centro de Acondicionamiento Físico Nucleox (Lautaro 771), un lugar en el que los cambios de quienes entrenan, se producen de manera impactante y radical.

Roberto Valladares no es sólo un entrenador personal, es también un coach integrativo, es decir, dirige a sus alumnos en el desarrollo de herramientas para que puedan enfrentar de mejor manera los obstáculos, sean estos del día a día o relacionados a los ejercicios que él les propone realizar. “Esto es más que un centro físico, también es mental, realizamos ejercicios neurofuncionales. Eso nos diferencia de otros centros que se enfocan en la kinesiología o la nutrición, acá nosotros le damos herramientas intangibles a los alumnos”, nos cuenta.

Nucleox comenzó en 2014 bajo el nombre de Centro Iron Fitness en un pequeño local de Concepción. Al verse limitado en cuanto a maquinaria, Roberto decidió trasladarse a Freire, donde, en conjunto a dos entrenadores y un nutricionista, dio vida a un centro de entrenamiento único. “El centro nace a partir del requerimiento de los alumnos que asisten, muchos de ellos me comentaban que estaban hace uno o dos años en un gimnasio, pero no veían cambios significativos porque algunos centros se enfocan en ciertos aspectos del entrenamiento”, nos cuenta.

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Roberto Valladares

La labor que se realiza en este centro tiene un enfoque clínico y terapéutico con dos pilares fundamentales: coaching y asesoramiento para ayudar a los alumnos a enfrentar un problema de la rutina porque “cuando los pacientes se acostumbran a solucionar sus problemas ganan seguridad en ellos mismos. Acá es muy importante dar soluciones y no problemas”, nos dice Roberto. En este sentido, la manera de determinar cómo se articulará el entrenamiento involucra la sanidad del cuerpo y la mente, como dos elementos diferentes, pero que se complementan el uno al otro, por lo que se vuelve un proceso complejo para el entrenador.

“Son muchos los factores que determinan cómo entrenar a una persona, desde la sintomatología hasta la herencia genética. Por eso en el centro pedimos exámenes para tomar las medidas de seguridad correspondientes con cada alumno, muchos son diabéticos, con síntomas de decaimiento, entonces nuestro trabajo es reestructurar sus cabezas”. Sin embargo, como centro de acondicionamiento físico, el trabajo con la mentalidad, los hábitos y la autoestima no significa dejar de lado lo estrictamente fisiológico; el entrenador nos explica que “el método que utilizamos se enfoca en la nutrición ortomolecular, es decir, la molécula exacta que necesita el cuerpo. Una persona que vive en el centro de Concepción tendrá requerimientos diferentes a las que viven más alejadas, por el aire, el ruido, el agua, la exposición que estimula a las células cancerígenas, por ejemplo”.

Aunque en un comienzo Roberto no tenía la intención de abrir un centro de entrenamiento propio, tuvo que adecuar sus objetivos en torno a la visión que tenía sobre el acondicionamiento físico. “Mi prioridad era trabajar en un gimnasio nacional, pero no me permitían hacer lo que yo quería: realizar cambios y entrenamientos personalizados tomando en cuenta al alumno como un ser integral, así que encontré un lugar en el que puse implementos”.

La idea de que el acondicionamiento no sólo se trata de realizar actividad física, sino que detrás de esto debe existir una transformación personal, se vuelve una convicción muy real al considerar que existen hábitos que, en forma de bola de nieve, pueden inducir a que se ignore la importancia de la salud física. Para Roberto, “hay una frase que a mí me hace mucho sentido: Aquellos que no tienen tiempo para hacer ejercicio, tarde o temprano deberán buscar tiempo para curar sus enfermedades. Muchos alumnos no saben cómo llegaron a estar en la condición que están, se les escapó de las manos y buscan revertirlo”.

Desde esta visión, Roberto nos aconseja que “si quieres un cambio empieza hoy, no se trata de venir al centro, ni a un gimnasio. Proponte un motivo y genera una acción para lograrlo, sea donde sea. Cambia tus conductas”, finaliza.

Puedes contactarte al centro en Lautaro 771 o escribiendo en sus redes sociales, siempre estarán dispuestos a responder tus dudas. ¡Anímate!

 

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