GUERRILLA ZINE / LA TRINCHERA PENQUISTA DE LA FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA

Publicado el 25 junio, 2018 | por Lili Saravia

No sólo fue la música la que sufrió un remezón de efervescencia posterior al terremoto del 2010, sino también la fotografía. Y como dice el dicho, fue la unión la que hizo la fuerza, al concentrar los esfuerzos en que este arte dejara de ser sólo en el ámbito exclusivo, imperante y elitista de las galerías y la academia.

Por Isidora Jaén – Fotos gentileza Cristóbal Barrientos para esta edición.

Post 27F. Concepción. Se formó el colectivo “Concepción Fotográfica” que duró 4 años. Luego de su disolución, “veo la urgencia en la necesidad de una publicación dedicada a lo que estaba pasando con la fotografía contemporánea – es decir, con fines artísticos y reflexivos más que funcionales-  principalmente en Chile”, cuenta Cristóbal Barrientos, fotógrafo y creador de Guerrilla zine.

Así, en mayo de 2012 el primer número de Guerrilla zine salió a la calle, época en la que todas las publicaciones especializadas estaban centradas en presentar imágenes en la máxima calidad posible de impresión con el triunfo emergente del pixel. “Sólo veíamos representaciones prístinas y virginales de la fotografía, lo que a mi me incomodaba bastante, porque sentía que se estaba encerrando en sus potencialidades técnicas, en vez de desplazarla transversalmente hacia otro tipo de formato o realidades que no estaban circunscritas a un museo o una galería”.

-Ah, o sea que Guerrilla nace a modo de acto bélico contra la estética perfecta…

-Sí. Pero no fue fácil. La primera dificultad fue qué tipo de publicación usar. Lo más económico y democrático en su accesibilidad era la web, sin embargo, dejaba fuera a la magia del papel y del objeto coleccionable, transformando a una foto en una imagen digital, es decir, virtual. Me puse a investigar, y caí en este formato fanzine de los 70 que ya existía en Concepción -“Planeta Z” de Federico Krampac- pero de corte magazine, y vi que era un buen formato para lo que necesitaba. El segundo tema fue cómo publicar una fotografía sin que se estropeara, ya que con las fotocopias pierden nitidez y tonalidades. Además de adquirir otra textura que no es la que busca plasmar el artista.

Así, Barrientos llegó al antiguo método de impresión de “Medio Tono”, técnica popular en las impresiones de fotos en blanco y negro de los periódicos: distintas dimensiones de puntos negros, no hay tintas grises ni de color. (Tome su lupa, el periódico más cercano y fíjese en los puntitos que forman la foto blanco y negro. Ese es el halftone).

“Comencé invitando a fotógrafos a que publicaran sabiendo que sus obras serían reproducidas y fotocopiadas, dando a entender de la manera más democrática posible el estado de la fotografía contemporánea en Chile. El énfasis es que es una editorial Do It Yourself que no imprime su trabajo, sino que le traspasa al usuario este costo, subiendo cada número en formato .pdf a nuestro sitio web”.

Hoy ya van en 12 números, su periodicidad es irregular, y cada edición surge por la disponibilidad de los tiempos, ya que hoy están centrados en la difusión del proyecto más que a crear nuevos volúmenes. Ello, los ha llevado a exponer en Argentina, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y España, y prontamente estarán en Brasil y México.

Del panfleteo a Ch.Aco

“Se llama Guerrilla porque quise apropiarme de este lenguaje bélico para resignificarlo desde las artes. Sus connotaciones han sido siempre negativas, como ejercicio de poder y violencia, y por eso nos pareció buena idea quitarle valor a ese lenguaje re-conceptualizándolo en las artes visuales”, explicó Barrientos.

Por eso su slogan al comenzar, era “fotografía de trinchera”, ya que “atacaban” importantes inauguraciones y repartían la revista sin autorización entre los asistentes, como acciones de combate para difundir la fotografía.

Pero esta publicación, orientada a botar las paredes y abrir el acceso a este arte, se vio extrañamente sorprendida al ser invitada a la versión 2014 de la Feria Ch.Aco, el principal encuentro de comercialización de arte contemporáneo del país. Y sin vender nada y desmarcarse de las élites, decidieron ir a modo de aprovechar esta vitrina y estar cerca de los que estaba pasando en el arte contemporáneo a nivel comercial. Y de pasadita tirar una bomba.

“Fuimos el único stand que regalaba algo; y organizamos un conversatorio entorno a la fotografía que se llamó “La fotografía ES política” y como acto político, invitamos sólo a mujeres a conversar sobre el tema -ya que siempre la foto ha sido dominada por los hombres-. Pero no sólo hablamos del valor de la imagen como instrumento, sino que también sobre lo negativo que estaba resultando para el valor de la imagen la especulación sobre ella, precisamente en una feria comercial de arte como en la que estábamos inmersos”, expresó.

-La bomba la tiraron desde adentro…

-Así es. Fue un acto de Guerrilla haber ido a eso. Lo más insólito es que tiempo después recibí una llamada, y creo que ha sido lo más cerca que he estado de la oligarquía chilena. Una mujer de apellido Matte que nos invitaba de nuevo y le dijimos que no. Porque la idea no era volver al sitio del suceso.

Hoy el equipo lo componen María José Mendoza, Gustavo Castro y Andrea Uribe, y para este año el desafío no es menor: consolidarse como una editorial chilena del rubro. “No sólo hacemos un fanzine de corte educacional, sino que también realizamos conversaciones entorno al tema a modo de reflexión. Como equipo, Guerrilla tiene el fin de lograr ser un ente editorial de publicaciones de artes visuales y difundir las artes latinoamericanas hacia Europa y la misma Latinoamérica”, dijo.

 

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