INARBOLECE / NO FUTURO

Publicado el 28 abril, 2018 | por Ruda

Por Catarina Von Bora . Fotos Mariana Soledad

Mayo de 2016, un sábado común en Concepción y la invitación era a una nueva versión de Sofar Sounds. Uno de esos eventos a los cuales no hay que ir con expectativas claras, más bien con la intención de encontrar algo.

En una pequeña sala de ensayo, ambientada para ser un escenario digno de cualquier banda, se llevaban a cabo un par de charlas y, luego de varios minutos, vino la bienvenida a quienes darían identidad propia a Inarbolece.

Inmediatamente, la atención fue capturada por un trío de hombres –que luego sabríamos- venían de Carampangue y que no sólo tenían la intención de mostrar su música, sino de regalar una completa performance al humilde público que ese día se congregó.

“Son de Carampangue y la polola del vocalista les diseña los trajes”, me comentó Elisa, una de las organizadoras de Sofar a quien me presentaron luego de preguntar quiénes eran. Ahora tenía que identificar a qué sonaban. Hace tanto tiempo Concepción estaba esperando una propuesta de música visceral. Esto había que tomárselo en serio.

Las túnicas de colores, el maquillaje con destellos y la corporalidad de cada uno hacían rememorar a Florcita Motuda, pero las frases que desgarraba desde su garganta José, desechaban cualquier teoría al respecto. Sonaba Calostro: “No estoy bien, no me digas que esté bien, cuando sabes que me mientes”, gritaba.

Calostro expresa las cosas tal como las sentí ese día, está muy claro en la canción. El alma destrozada, el primer alimento que sigue dando vida, la unión esencial dependencial”, dice José Riquelme, líder creativo y guitarrista, que además da el sustento vocal de la banda. De contextura delgada, alto y presencia respetuosa, que no denota la potencia que puede agarrar su voz cuando de expresar se trata. Una sensación de aturdida desesperación, o espasmódica tranquilidad.

Ese día de Sofar salí esperanzada. “Oye, tienes que escuchar a estos locos”, le dije a un amigo. Horas más tarde, me estaba enviando el disco entero con un PDF (también con estética marcada) de las canciones que, por supuesto, se podían descargar gratuitas de la red y permitía entender la intencional poética detrás de las letras.  

El primer trabajo homónimo y el que se encuentran promocionando aún, fue producido por Rodrigo Droguett de Estudio Beast, también integrante de Mantarraya. “Los chiquillos me contactaron por Facebook, me escribieron que querían hacer una producción, un disco y estaban buscando un productor y una especie de estudio que lograra captar su potencia […] Cuando me mandaron sus temas que tenían en SoundCloud, encontraba que era súper hardcore lo que tocaban y les dije que prefería escucharlos en la misma sala de ensayos y no… cuando los escuché por primera vez dije: ‘no, estos locos tienes que ser conocidos ahora ¡ya!’ ”.

Se trataba del inicio del trabajo que contiene 11 canciones con las que ya se han presentado en no tantos lugares, pero sí provechosos, como lo son La Hora del Gnomo de Radio Leufü, Espacio Garúa, REC (donde surgió la propuesta para este texto) y su respectivo sideshow, entre algunos otros.

El Inarbol se expandió

“Si no hablan los enviaré al Inarbol”, les decía su madre a los pequeños hermanos Riquelme cuando estos optaban más por el silencio que por emitir palabras. El Inarbol era un árbol invertido, pero a pesar de que pudiera ser un reproche enviarlos ahí, eso les provocaba miedo-esperanza y así identifican a la banda. Distintas son las visiones, pero todos conservan aspectos de una infancia resignificada hasta transformarla en algo completamente contrario. “Una maldición”, como cataloga Alejandro a la banda.

Para esta entrevista se realizó la necesaria sesión de fotos, oportunidad en que los ahora cuatro integrantes de la banda + Kareén (esposa del vocalista y quien compone la propuesta visual) trabajan en conjunto para el resultado. Se transportan en una camioneta que manejan desde Carampangue, el viaje ha sido largo y extenuante, el clima: lluvia y viento penquista.

El silencio lo rompen sólo quienes acompañamos, viendo cuál o qué foto sería la ideal. Nos trasladamos hacia un céntrico departamento, aporte de un amigo y ahí puedo enterarme que Inarbolece se trata de Felipe Lorca García (27), estudiante de Relaciones Públicas, Alejandro Riquelme Gallardo (26), Ingeniero Civil Mecánico, Daniel Lagos (20), estudiante de Técnico en Sonido, y José Riquelme Gallardo (24), estudiante de Tecnología en Sonido.

Abiertamente confiesan sobre los hechos que se suscitaron para reunirlos, realmente no hay mayores detalles, porque al parecer era una unión que no estaba maquinada. “Queríamos tocar sin pretensión”, aclara Felipe. “Partimos los tres primero, mi Nano, Pipe y yo. El otro día el Ale puso una foto que sacó la Kareén, cuando no nos conocíamos y ese día Pipe llegó a tocar a mi casa por primera vez”. Esa fotografía es el primer registro de la banda.

A partir de ello, el conjunto fue mutando y pasó de lo que ellos mismo definen como un punk-rock bailable a un rock impresionista. “Recuerdo que fuimos a tocar al mítico Salsipuedes y un caballero nos dijo ‘chiquillos me recuerdan a Michael Jackson’. Era hermoso evocarle a alguien que de música nada que ver”.

“Siempre lo hemos ido disfrutando de distintas formas. Teníamos ciertas maneras de bailar las canciones y que ahora no las ocupamos mucho, pero se dio así. Hubo periodos donde era un poco más agresivo, intentando descubrirnos. Me acuerdo que fuimos al bar Al Paso y terminamos chocando los instrumentos”.

“Alcanzamos un nivel que nos incomoda escucharnos y a nivel creativo estamos empezando”, se refiere Alejandro cuando les pregunto por el proceso en el cual creen que se encuentra la banda.

Con este sentimiento generalizado, hoy la agrupación va delineando aún más su carácter, haciendo parte las temáticas que llevan como banda, la apropiación que tienen de los procesos femeninos y el sexo, por ejemplo (prevalencia de conceptos como “inuterable”, el parto, lo umbilical, aceite de bebé y follar).

“El absurdo, el que algo esté bien o mal, que algo sea raro o no, lo masculino y femenino”, son aspectos a abordar según José. “La ruralidad y la precariedad”, estima Felipe. “El amor”, agrega nuevamente José.

La última gran presentación de Inarbolece fue en el Festival Laguna Mental. Sin embargo, fue para el REC 2017 que deslumbraron al público, que aún cuando no se sabían todas las canciones, repetían los coros igualmente contagiosos. La sensación era la de estar frente a una banda consolidada musicalmente y entregada a lo venidero. Prueba de ello fue el momento en que interpretaban As de Trébol y hubo un desperfecto técnico, ante el cual José reaccionó formidablemente y cantó con toda potencia para proyectar su voz sin micrófono.

Así, no queda más que seguir contemplando el proceso de este Inarbol…

 

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